Abre tu puerta cerrada


Abre tu puerta cerrada
Que ne tu mano está la llave
El amor a ti te vela
Partemos rosa, partemos de aquí.
Yo demandi por la tu hermozura
Como te la dio el Dió;
la
hermozura tuya escura
la merezco sólo yo.


viernes, 25 de octubre de 2013

La pared de los sueños

 
 

Una chica sentada en un sillón de cuero amarillo vintage de los años 50.
La joven se encuentra concentrada en un lienzo de Nueva York que cuelga de la pared de ladrillo del salón de su casa. Lleva un vestido salmón de gasa sobre un forro de raso de un tono más oscuro.  
Está muy agitada, el sudor de su pecho hace que el tejido se pegue a su piel, sensación que le incomoda profundamente.  
Tiene el pelo corto color chocolate, con un característico flequillo algo más largo que el resto del pelo, que se coloca hacia el lado izquierdo.
 
En este momento se está retirando ligeramente el pelo por detrás de la oreja derecha, repite el mismo movimiento hasta en tres ocasiones mientras juega con su mano derecha sobre una de sus rodillas. Sí, lleva un anillo de oro blanco en su dedo índice, adornado con un discreto brillante en la parte central. Se acaricia con el dedo pulgar la sortija, parece una alianza.
 
Algo le sobresalta, comienza a mirar los techos de su casa. Siente que algo ha cambiado, son de madera, no los reconoce. Se levanta del sillón de cuero amarillo y observa parte de la cocina americana que forma parte de la sala en la que se encuentra. Retrocede unos pasos, vuelve al asiento amarillo, frente al cuadro de Nueva York, justo encima del gran ventanal de su piso. No entiende que le sucede, algo le empuja a levantarse y observar por la ventana. Admira incrédula la imagen, se encuentra en Nueva York, lo había olvidado.
 
Trata de entenderlo. Reflexiona. Una imagen repetida, la real, observada tras la ventana de su casa en Nueva York, y la de su cuadro con las mismas vistas.
 
Pero ella nunca había estado en Nueva York, ¿Cómo era posible? – se pregunta.
 
Descuelga el cuadro, lo sitúa frente a ella y resuelve internamente:
-        “Estática, las luces y el color, congelan Nueva York en este cuadro que cuelga de la pared. Refugio del dolor que marca mi latir y he decidido a venirme a vivir aquí, sin ti…no puedo”.
 
La primera lágrima cae sobre su mejilla, mientras se saca violentamente la alianza  que golpea contra el suelo. Se pone una chaqueta gris de lana gorda, mientras introduce las llaves de casa en uno de los bolsillos XL de la misma.
 
Comienza a bajar a pié la gran avenida, reconoce todas sus calles, todas sus luces. No se siente extraña, ella ya estuvo allí. ¿Cuántas veces había recorrido en aquella imagen todas esas calles? Un futuro atrapado en la imagen de un cuadro.
 
No, no sabe si quiere enfrentarse a la realidad. Si va a tener fuerzas para descubrir si él se encuentra allí, en aquella esquina en la que debería de aparecer. Se sienta en uno de los peldaños, pero tiene la certeza de que no sucederá, que pesan demasiado las cicatrices.
 
Un sonido venido de fuera le sobresalta. Le hace despertar, trata de recomponerse ¿un sueño dentro de un sueño?
 
La primera imagen que logra identificar es el cuadro de Nueva York que cuelga sobre su pared. A continuación coge su ordenador blanco apple. Entra en un buscador de vuelos. Saca dos billetes para Nueva York. Uno para ella con salida en 12 horas, y otro para Manuel con salida catorce horas después.
 
Sonríe, sale de la casa, no lleva maleta, tan sólo los billetes impresos. Un chaquetón color camel y un bolso con sus llaves. Antes de cerrar la puerta echa un último vistazo al cuadro. Una vez en la castellana, coge un taxi con dirección a la casa de Manuel ubicada en el barrio de Salamanca. Le pide al taxista que espere, la puerta del portal está abierta. Sube hasta el quinto piso. Piensa si llamar a la puerta. Se escucha el sonido de la televisión. Finalmente decide no hacerlo, saca un bolígrafo de su bolso y pone un adhesivo amarillo sobre los billetes de avión que introduce por debajo de la puerta:
 
-        Porque un día valió la pena, porque dimos tantas vueltas en aquel cuadro, allí me encontrarás. Nueva York.
 
La joven vuelve a meterse en el taxi. El vehículo comienza a perderse entre las calles de Madrid rumbo al aeropuerto de Barajas.
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 18 de octubre de 2013

Nueva York



La aurora de Nueva York

La aurora de Nueva York tiene cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible:
a veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
Como recién salidas de un naufragio de sangre

(Federico García Lorca)
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Nueva York significa una nueva perspectiva de ver las cosas: luces y sombras, libertad, presión, caos, soledad, esperanza, violencia, oportunidad, falsedad, amor…

Nueva York está a punto de expandirse en nuestras vidas a través de un millón de puertas que comenzarán a abrirse cada viernes con una nueva llave.

Comienza La llave de…Nueva York, y con ella un mundo nuevo por explorar. Me siento tremendamente ilusionado pero también lleno de miedos, confieso que me invade una densa incertidumbre.

Tengo la certeza de que juntos podremos llegar al final de este camino, pero hoy más que nunca me veo en la obligación de pedir vuestra ayuda, sois vosotros quienes dais aliento a este espacio. Por ello, os invito a que participéis de manera activa, que me hagáis llegar vuestras impresiones, sean positivas o negativas, y en definitiva que podamos compartir impresiones y reflexionar con cada llave.

No lo olvides, tan sólo tú tienes el poder.Tú decides si quieres recoger o no la siguiente llave.

 
                                           Abre tu puerta cerrada
                                           Que ne tu mano está la llave
                                           El amor a ti te veia
                                           Partemos rosa, partemos aquí
                                           Yo demandi por la hermozura
                                           Como te la dio el Dio;
                                           la hermozura tuya escura
                                           a merezco sólo yo.