India andaba descalza, a
oscuras. Llevaba un largo camisón blanco, su larga melena ondulada rubia, realzaba
aún más sus ojos negros. Sentía el suelo muy frío, tan helado como su corazón.
Hacía semanas que no se levantaba de su cama, había perdido por completo la
noción del tiempo, pero ahora empezaba a recobrar el “sentido”, la sensación de
encontrarse viva.
Olvidó por completo
el momento y la razón por la que había dejado de ver, India deambulaba sin
rumbo ante la atenta mirada de la más oscura de las noches. De repente sintió
la necesidad de pararse; se “aferró” a su largo colgante dorado en forma de
llave, y se lo acercó hacia el pecho, sintiendo el aumento de los pesados
latidos de su corazón.
La joven creyó que en ese mismo instante iba a ahogarse, sola, ante el ruido que ella misma desprendía, por la falta de aire de sus pulmones. Su mano derecha, buscó el apoyo de la pared, sintió la aspereza del papel que la cubría, y cerró los ojos mientras suspiraba.
La joven creyó que en ese mismo instante iba a ahogarse, sola, ante el ruido que ella misma desprendía, por la falta de aire de sus pulmones. Su mano derecha, buscó el apoyo de la pared, sintió la aspereza del papel que la cubría, y cerró los ojos mientras suspiraba.
Poco a poco comenzó a
sentirse mejor, pero sus ojos seguían sin distinguir ningún tipo de luz. Decidió palpar sus ojos con las manos, y quedó aterrada al
comprobar que permanecían abiertos. Incrédula ante la situación, los cerró en un
par de ocasiones para comprobar que no estaba soñando, pero no percibió cambio
alguno.
Continuó su recorrido hasta llegar a una especie de bordillo o escalón. A la chica todo le resultaba desconocido, al igual que toda aquella negritud que le cubría por completo. Se sentó mientras experimentaba el impacto de una suave brisa en su rostro, y simplemente respiró, tratando de sosegarse, de tranquilizarse.
- ¿Qué es lo que siento? - se
preguntó para sí, quizás con la intención de que alguien pudiese responderle,
pero no obtuvo contestación alguna. Una
lágrima de impotencia se escapó de una de sus pupilas, acompañado de una especie
de susurro que se entremezclaba con el aire, y que le decía que se levantara y
que continuase su camino.
Poco a poco comenzó a sentir
sus pasos más firmes, y aquel frío que
anteriormente traspasó sus pies como un cuchillo, se transformó en una
sensación mucho más cálida.
Hoy India al fin había
despertado, había encontrado una razón para atravesar la oscuridad que le envolvía.
Ese motivo, era ella misma.Un sinfín de imágenes vinieron a su cabeza, algunas de ellas inedintificables, y una sonrisa empezó a dibujarse en su cara. Por un momento había olvidado que estaba viva. Era posible que hoy se encontrara entre tinieblas, pero ella estaba ahí: podía sentir aquel hielo que traspasaba sus extremidades, el aire que inspiraba por la nariz, el sonido de aquel piano que llegaba en la lejanía, etc.
India apretó con fuerza la llave que portaba como colgante, anduvo unos pasos, y sintió el fuerte ruido de una puerta que se cerraba a sus espaldas. Seguidamente el sonido de otra puerta, esta vez que se abría, y que provenía de enfrente, le sobresaltó de nuevo.
Una fortaleza le “impregnó” e hizo que acelerara sus pasos. Instantáneamente sus ojos pudieron identificar una inmensa luz, que se hacía más poderosa, al ir llegando a esta nueva vía, que se abría ante la figura de India.
