Abre tu puerta cerrada


Abre tu puerta cerrada
Que ne tu mano está la llave
El amor a ti te vela
Partemos rosa, partemos de aquí.
Yo demandi por la tu hermozura
Como te la dio el Dió;
la
hermozura tuya escura
la merezco sólo yo.


viernes, 16 de noviembre de 2012

Los miedos



 
MIEDO: El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro, o incluso pasado. Es una emoción primaria que deriva de la aversión natural al riesgo o a la amenaza, y se manifiesta en todos los animales. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad.

Javier, tenía 25 años, y huía de Madrid porque no tenía un trabajo que le motivara. Había estudiado periodismo, pero a lo más periodístico que podía aspirar en estos momentos, era a enviar “tweets” de los sucesos que le resultaban más reseñables. Felicidad era periodista, tenía 24 años y vivía en Madrid. Trabajaba en el departamento de comunicación de una conocida empresa telefónica como becaria. Su jornada laboral era de 6 horas y su sueldo no alcanzaba los 500 Euros. Llevaba un año buscando un trabajo con mejores condiciones, pero no había tenido suerte.

 A Javier y a Felicidad no sólo les unía su faceta profesional, sino que sus vidas habían estado “conectadas” desde mucho tiempo atrás: habían frecuentado los mismos lugares de ocio, se habían cruzado en el metro, en la calle, etc. Pero había “algo” que les impedía darse cuenta de la presencia del otro.

Javier necesitaba despejarse, estaba planteándose dar un giro en su vida. Había pensado en la posibilidad de irse de voluntario a la India. Mientras tanto, quería viajar unos días a Santander solo, algo que nunca antes había hecho, ya que necesitaba reflexionar y estar tranquilo, alejado de los problemas de la ciudad. Felicidad acababa de llegar de la India, había pasado varios meses en Calcuta durante sus vacaciones. Desde hacía unos meses llevaba reflexionando sobre lo que realmente quería hacer con su vida. Se encontraba algo perdida y necesitaba una “señal” que le motivara a tomar una decisión. En el último momento había decidido irse a Santander, aprovechando el puente, y porque guardaba muy buenos recuerdos de cuando era pequeña, ya que veraneaba allí.

Felicidad viajaba en el mismo autobús que Javier, tan sólo les separaban dos filas. Él leía, mientras que ella escuchaba música. Habían reservado habitación en el mismo hotel, pero un problema informático en la reserva de la joven le había llevado a reubicarse en otro de la misma cadena, que se encontraba en la calle paralela.

El peor momento del día para ambos era la noche. Además, la razón por la que no descansaban era similar en ambos casos. En la “oscuridad” encontraban la oportunidad de  “cambiar el mundo”: daban vueltas y vueltas a las cosas en sus cabezas, y eso les generaba una gran angustia y ansiedad.

La chica había llegado cansada del viaje, y con mal cuerpo. No tenía ganas de cenar, pero su madre le convenció por teléfono de que se tomara un vaso de leche, para no irse a la cama con el estómago vacío. Felicidad no le había contado ninguna de las cosas que rondaban por su cabeza. Ni tan siquiera que había acudido sola hasta allí. Trataba de mostrarse aparentemente feliz, siempre dispuesta a ofrecer una sonrisa a aquellos que le rodeaban. Estaba convencida de que, ni por asomo, nadie podría plantearse la situación en la que estaba. Se tomó la leche y sintió la necesidad de bajar a la playa, que se encontraba muy próxima, para intentar conciliar mejor el sueño.

Era una noche con el cielo totalmente despejado y el mar estaba tranquilo. Felicidad se acercó hasta el mar, se descalzó, y sintió la frescura del agua. La brisa marina impactó suavemente en su rostro, inspiró profundamente y sintió como el aíre “limpio” entraba en sus pulmones. Comenzó a andar, y a escasos metros observó unas huellas en la arena. Empezó a seguirlas, esmerándose por encajar cada uno de sus píes en los pasos impresos en la arena, tanto, que ni siquiera se preocupaba por mirar al frente. Al otro lado, Javier seguía el camino de vuelta de sus propias huellas de la misma forma.

De repente los dos jóvenes chocaron, y cayeron al suelo. Javier fue el primero en intentar incorporarse, y pudo comprobar que había una chica tendida en la arena.

-         ¡Madre mía, vaya golpe! ¿Estás bien? - Le preguntó Javier.

La chica algo desconcertada asintió con la cabeza, se apoyó en el chico para levantarse y continuó el camino.

-         Oye perdona… ¿tú no has venido esta tarde en el autobús de Madrid de las 20:00 horas? - Preguntó de nuevo Javier.

La joven se volvió y cambió por completo su actitud, ni ella misma comprendió por qué.

-         ¿Qué pasa que me espías? - Le contestó.

El chico se acercó mas a ella, diciéndole con una sonrisa:

-         ¡Claro!, pero sólo espío a las chicas guapas.
 
Los dos chicos comenzaron a hablar, iniciando de nuevo la marcha con dirección al paseo marítimo. Allí descubrieron que ambos eran periodistas, y que compartían gustos e intereses. Pero lo que quizás les llamó más la atención, fue que ambos habían sido cooperantes, y que compartían una percepción muy similar de ver la vida. Desde ese momento, Javier y Felicidad acordaron reunirse cada día. El lugar de encuentro sería el sitio donde se habían conocido, la playa.

Casi desde el comienzo, los dos chicos se dieron cuenta de que habían sentido algo diferente al conocerse. Por ejemplo, a Javier no le había impactado especialmente físicamente Felicidad, y no porque fuera fea, pero podría decirse que no entraba dentro de su “prototipo”. Sin embargo se sentía enormemente atraído por todo lo que a ella le “envolvía”. Nunca antes había sentido nada parecido.
 
El tiempo que no pasaban juntos, que era más bien escaso, lo pasaban escribiéndose vía whatsapp, y a pesar de que aparentemente se contaban todo, Javier sentía que Felicidad no se abría del todo, que había algo que no le quería contar. Él, consciente del poco tiempo que hacía que se conocían, no quería presionarla.

La noche del sábado fue Javier quien siguió las huellas de Felicidad, pero esta vez sin choque. Los dos se sentaron en la arena y miraron las estrellas. Javier cogió la mano derecha de la chica de manera temblorosa, y le dijo:

-         Me voy a la India en enero.

 
Felicidad, sin mirarle le contestó:

-    Al final te has decidido…

Sin pensarlo dos veces, Javier cerró los ojos, se acercó hasta Felicidad y la besó. Era su primer beso, la primera vez que percibió el roce de sus labios. El chico sintió que el mundo se detenía. Una sensación de bienestar le inundó, y advirtió algo que no puede expresarse con palabras, que sólo puede experimentar. Ahora se sentía protegido, no tenía miedo a nada, lo veía todo mucho más claro.

Felicidad y Javier se tumbaron por completo, cogidos de la mano, y durante unos segundos no hablaron, dejando que sus oídos sólo percibieran el oleaje del mar. De repente Javier apretó la mano de la chica y dijo:

- ¿Has visto ese luz que acaba de aparecer? Antes no estaba.  - Pero Felicidad no dijo nada.

- ¿Y si los astros conscientes de este mágico suceso, se han alineado, y hemos hecho que nazca algo único en la constelación? - Dijo Javier de manera reincidente, y con cierto tono de emoción.

Felicidad le contestó:

- Javi… ¿siempre eres así de intenso?

Javier se quedó algo cortado, pero siguió como si nada:

- Mira… ¿ves ese punto?, pues grábalo en tu memoria, porque es una prueba de que ha nacido algo que ha traspasado el universo, que quiere estar ahí, que quiere dar prueba de ello. Si alguna vez te sientes sola, te sientes perdida, o tienes miedo, pase lo que pase, yo estaré ahí. Siempre habrá un lugar para nosotros donde ha quedado todo grabado.

Al día siguiente los dos partían rumbo a Madrid, pero esta vez no compartían el mismo autobús. Pero Javier tampoco le dio mayor importancia, ya que en un día, si querían, podrían volver a verse. Antes de la despedida se abrazaron. La chica se acercó al oído de Javier, y como si de un susurro se tratase le dijo:

-¿Por qué no has aparecido antes?

Al llegar a la capital, y con el paso de los días, Javier sintió que las cosas no iban como al principio. Era muy probable que Felicidad no sintiera lo mismo. Con anterioridad, el chico había cometido algunos errores (en todos los ámbitos) por tener cierta ansia y precipitarse. A Javier le aterró la idea de agobiar a la chica, por eso decidió romper todo vínculo con ella, creyendo que pronto podría olvidarse de ella y viceversa, ya que hacía apenas unos días que se habían conocido. Pero el joven se equivocaba, y tan sólo tardó dos días en volver a ponerse en contacto con la chica.

Felicidad le dijo que era demasiado tarde, que las cosas no se hacían así, y que necesitaba tiempo… (pensaba que las cosas habían ido demasiado deprisa). En definitiva, quería dejarlo estar, con la posibilidad de que sus vidas pudieran volver a encontrarse. Pero Javier sentía claramente que Felicidad no le estaba siendo del todo sincera, ¿se habría buscado la excusa perfecta para no ser “la mala de la película”? El chico se había dado cuenta de que necesitaba a la joven cerca, aunque fuera tan solo con una relación de amistad. Sin embargo, la chica parecía no dejar una “puerta abierta” a una segunda oportunidad.

Las personas, en algunos momentos de la vida, no somos capaces de reconocer ese “algo” que nos traspasa, y que nos toca de lleno el alma. Una “razón” que se nos escapa de la lógica y que nos hace experimentar un estado de magia, donde parece que todo es posible. En ocasiones pensamos que es demasiado pronto, otras veces que es demasiado tarde, o que no es el momento, pero, ¿quiénes somos nosotros para alterar el “orden del universo”? Somos seres insignificantes. Sin embargo, nos acecha una era en la que los hombres se creen dioses o semidioses, capaces de dar respuesta a todo y a hacer todo aquello que se nos antoje.

Nuestro entorno nos ha hecho creer en una falsa felicidad, donde huimos del compromiso, donde se supone que el más afortunado es el hombre “libre”, el que “vive el momento”, el que prueba todo, el que hace de todo, etc . No obstante, detrás de esa “satisfacción artificial”, existe un hombre vacio, ciego y sin rumbo. No hay un hombre libre si no se compromete, y sólo por medio del compromiso adquiere valor y sentido la vida.

Javier y Felicidad, de manera diferente, estaban dejando escapar una oportunidad que sólo sucedía una vez en la vida, por no ser conscientes de que en casos concretos, el tren no pasa dos veces.

Javier esa noche tuvo un extraño sueño. Se vio caminando en la playa de Santander, iba siguiendo el rastro de unas huellas. Sin embargo, de inmediato, pudo percatarse de la existencia de otras huellas, que comenzaban a aparecer justo en el lado contrario del camino. Una sensación de intranquilidad e incertidumbre se adueño de él, y le llevó a sentarse en la arena y a observar el firmamento. Segundos después, el chico presenciaba cómo desaparecía del cielo la estrella que había “nacido” con Javier y Felicidad, apagándose para siempre. Mientras en la lejanía, el chico identificó una melodía que parecía provenir de unas luces de berbena, que se “entremezclaba” con el sonido de las olas, y que  decía:

-Sólo conoce el que realmente ama. Sólo es libre el que es capaz de entregarse a algo o alguien.  Sólo se ve con el corazón.

Tan sólo era cuestión de tiempo, de crear vínculos, de unir lazos, de abrir puertas, etc. Pero las cuerdas se tensaron y se rompieron para siempre.

Era más que probable que sus vidas estuvieran entrelazándose de manera continua. Pero ellos no fueron capaces de verlo. La vida estuvo dispuesta a darles una oportunidad, a cruzar sus caminos, sin embargo no siempre es tan fácil ver las cosas con claridad. Ellos dejaron escapar “algo” que sólo puede ocurrir una vez.  

7 comentarios:

  1. Gran historia la de la quinta llave y mucha parte de razón en la falsa felicidad.
    Cada llave te superas más y siempre hay que dar lugar a que sucedan esas segundas oportunidades

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  2. Que bonita historia, Jose. Me tienes fascinada. Un beso.

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    1. Muchísimas gracias Gemma!.Me hace mucha ilusión que me leas y me escribas!.
      Un besazo enorme!

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  3. Ay Jose!!!soy brisadelmar, no se si me recordaras. Tras estar semanas sin poder entrar en tu blog me he quedado fascinado con tus entradas. No tengo el placer de conocerte, me encanta la lectura y suelo entrar a blogs de literatura. Por casualidad encontre el tuyo, me tuve que hacer una cuenta para poder escribirte y se me ha olvidado la contraseña. Que desastre soy, me he hecho una nueva para poder escribirte. En estos nuevos escritos vas dando forma a tu escritura, la vas puliendo y me maravillan tus progresos. Te felicito. El escrito sobre Maria me ha emocionado especialmente, se ve que tienes un gran corazón.
    Es una maravilla leerte sigue asi y espero que algún día podamos discutir sobre literatura.
    Saludos joven promesa.

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    1. Por supuesto,claro que te recuerdo.Gracias a vosotros sigo cada día con más ilusión,esta llave de...
      Además como he dicho en otras ocasiones,vosotros aquí sois una parte fundamental!.

      Un abrazo!

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  4. Destacar especialmente el apartado gráfico en este blog con un diseño que ayuda bastante a su relajada lectura. me ha gustado especialmente el diseño del Top entradas y su distribución. Se nos ofrece la posibilidad de inscribirnos como seguidores y se incluyen otros gadgets interesantes. También alguna entrada de video. No aparece, o yo no he logrado encontrarlo, el nombre del autor. Blog, desde luego, muy personal.

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  5. Jose, me gustan mucho las historias que cuentas relacionadas con sentimientos y valores. Un consejo es que intentes repartirlas en diferentes entradas ya que, por lo general, el lector de blogs y usuario de la red, opta por los contenidos de rápida lectura, priorizando la información breve. También insertaría más fotos y materiales audiovisuales donde posible, ya que rsultan más atractivos para el lector. Me gusta la combinación de texto y diseño ya que inspira una actitud “íntima” en la lectura del blog.

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