Abre tu puerta cerrada


Abre tu puerta cerrada
Que ne tu mano está la llave
El amor a ti te vela
Partemos rosa, partemos de aquí.
Yo demandi por la tu hermozura
Como te la dio el Dió;
la
hermozura tuya escura
la merezco sólo yo.


viernes, 14 de marzo de 2014

El 14 de enero


Me he dado cuenta de que cuanta más belleza se muestra en el exterior, mayor es la tormenta que pervive dentro.

Hubiese querido haber leído cualquier otra cosa. El anuncio de un nuevo proyecto teatral, cinematográfico o tu regreso a los Estados Unidos.

No eras mi mejor amigo, no nos dio tiempo. Pero el tiempo no determina nada, tan solo tú y yo sabemos lo que vivimos: nuestras largas conversaciones, nuestros interminables paseos por la gran manzana, nuestras risas, nuestras lágrimas, todos aquellos momentos han quedado para nosotros, imborrables e infranqueables.

Ahora trato de darle algún sentido a todo lo sucedido, pero desgraciadamente no puedo encontrarlo. Es posible que ahora entienda ciertas cosas que me confiaste o ciertos aspectos a los que no supe dar respuesta en su momento.

Recuerdo el día en que la vida nos encontró en Manhattan, los dos de Madrid, ambos actores, pero algo quiso que nos conociéramos allí. ¡Por alguna razón sería! Si hay algo con lo que tuviera que identificarte, sería con una amplía sonrisa. ¡Despendrías luz!

Los dos llegamos a Nueva York cargados de ilusión.  Una de nuestras metas era vivir en aquella ciudad con la que tantas veces soñamos, ¡Lo conseguimos! ¡Los dos estuvimos allí, lo pudimos hacer realidad!

No quiero pensar que es demasiado tarde, nunca es demasiado tarde. Bien es cierto que quizás no todo se desarrolló como ambos hubiéramos deseado, pero verdaderamente pienso que las personas no mueren si permanecen en la memoria de las personas, y tú desde luego estarás en la mía hasta el día que volvamos a reencontrarnos.
 
Me has enseñado algunas cosas importantes, tal vez contigo me haya percatado de que todos debemos estar más alerta. No solo tenemos que reaccionar cuando alguien nos pida o nos diga algo. Un silencio, una mirada, a veces significan precisamente eso.

¿Sabes? A veces cierro los ojos y nos veo a los dos caminando por Nueva York, felices, como cuando llegamos. Trato de recuperar cada instante, cada detalle para alargarlo lo máximo posible, y cuando abro los ojos todo vuelve a la realidad, pero creo que una parte de nosotros se ha quedado allí para siempre. Sí Jesús, en alguna parte los dos seguimos caminando por alguna calle de Nueva York, seguimos viviendo nuestro sueño.


No hay comentarios:

Publicar un comentario