Me he dado cuenta de que
cuanta más belleza se muestra en el exterior, mayor es la tormenta que pervive
dentro.
Hubiese querido haber leído
cualquier otra cosa. El anuncio de un nuevo proyecto teatral, cinematográfico o
tu regreso a los Estados Unidos.
No eras mi mejor amigo, no
nos dio tiempo. Pero el tiempo no determina nada, tan solo tú y yo sabemos lo
que vivimos: nuestras largas conversaciones, nuestros interminables paseos por
la gran manzana, nuestras risas, nuestras lágrimas, todos aquellos momentos han
quedado para nosotros, imborrables e infranqueables.
Ahora trato de darle algún
sentido a todo lo sucedido, pero desgraciadamente no puedo encontrarlo. Es
posible que ahora entienda ciertas cosas que me confiaste o ciertos aspectos a
los que no supe dar respuesta en su momento.
Recuerdo el día en que la
vida nos encontró en Manhattan, los dos de Madrid, ambos actores, pero algo
quiso que nos conociéramos allí. ¡Por alguna razón sería! Si hay algo con lo
que tuviera que identificarte, sería con una amplía sonrisa. ¡Despendrías luz!
Los dos llegamos a Nueva York
cargados de ilusión. Una de nuestras
metas era vivir en aquella ciudad con la que tantas veces soñamos, ¡Lo
conseguimos! ¡Los dos estuvimos allí, lo pudimos hacer realidad!
No quiero pensar que es
demasiado tarde, nunca es demasiado tarde. Bien es cierto que quizás no todo se
desarrolló como ambos hubiéramos deseado, pero verdaderamente pienso que las
personas no mueren si permanecen en la memoria de las personas, y tú desde
luego estarás en la mía hasta el día que volvamos a reencontrarnos.
Me has enseñado algunas cosas
importantes, tal vez contigo me haya percatado de que todos debemos estar más
alerta. No solo tenemos que reaccionar cuando alguien nos pida o nos diga algo.
Un silencio, una mirada, a veces significan precisamente eso.
¿Sabes? A veces cierro los
ojos y nos veo a los dos caminando por Nueva York, felices, como cuando
llegamos. Trato de recuperar cada instante, cada detalle para alargarlo lo
máximo posible, y cuando abro los ojos todo vuelve a la realidad, pero creo que
una parte de nosotros se ha quedado allí para siempre. Sí Jesús, en alguna
parte los dos seguimos caminando por alguna calle de Nueva York, seguimos
viviendo nuestro sueño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario