5 de enero del 2013,
21:00.
En la familia de los
Escudero-del Olmo era tradición darse los regalos de Reyes el día 5 por la noche. Raúl y
Clara apuraban los últimos minutos antes de que llegaran sus padres, con sus
otros dos hermanos pequeños, para envolver los últimos regalos que les quedaban
por empaquetar. De repente el teléfono móvil de Raúl comienza a sonar. El joven
descuelga el terminal, es su madre:
- Raúl, llegamos en
40 minutos, ¿ Cómo vais?
Raúl contesta:
- Pues ya está casi
todo listo, estamos envolviendo el robot de Lorenzo.
Su
madre, Aurora, continúa:
- Bueno…que en nada
llegamos. Oye, ¿qué le habéis comprado vosotros al final a papá, porque…?
Su
hijo, le interrumpe:
- A ver… Mamá, hace tres días te dije que no encontraba nada, y quedamos en que
tú le comprarías algo…
En
ese momento, la madre de Raúl comienza a subir el tono:
- No… si ya esto es
lo último, el día de reyes y os olvidáis de comprar el regalo a vuestro padre.
De verdad…que….mira…búscate la vida, pero… ¡por el amor de Dios, comprad algo a
tu padre! Vete al centro comercial que cierra a las 22, aún estáis a tiempo.
¡Ay qué disgustos! Si es que…
Raúl
continúa:
- Lo primero no
metas a Dios en todo esto, y luego…no te me pongas melodramática. De verdad…qué
pena, vale que no es normal que a día de hoy no tengamos un regalo para papá, es cierto que ha habido un error de comunicación. Pero… estoy cansado de todo esta
parafernalia, ¿qué nos está pasando mamá? ¿Qué nos habías hablado tú de la
navidad? Nos estamos convirtiendo en otra puta familia más que se está
olvidando del verdadero sentido de estos días. ¿ Qué coño importa que papá
tenga un puto regalo menos? Él sabe que le quiero, se lo demuestro cada día.
Pero no te preocupes… hagamos un poco más comercial todo esta falsedad.
(Raúl
cuelga el teléfono móvil)
Antes
de coger las llaves del coche para dirigirse al centro comercial, ubicado a
unos 9 kilómetros
de su casa, su hermana Clara se presta a acompañarle. Raúl le contesta:
- No, quédate tú
preparando todo.
Clara se despide dándole un
beso en la mejilla y corre de nuevo al salón para ultimar los preparativos.
5 de enero del 2013,
21:40.
Juanjo lleva tres horas
bebiendo en una cafetería cercana a un centro comercial. Ha olvidado por
completo el número de copas que ha bebido. Su teléfono móvil comienza a sonar,
es su mujer, le cuelga. Al instante vuelve a sonar, el hombre se decide a
cogerlo -
- ¡Dime! No…no, que no he bebido, que ya voy…que sí que ya tengo todo. ¡Puedo coger…perfectamente
el coche, vale…que te calles, que ya soy mayorcito! ¿o ahora me vas a decir lo
que tengo que hacer?
El camarero escucha atento la
conversación, se acerca y le dice:
- ¡Qué la carretera está llena de controles! ¡llame a un taxi! pero vamos… espero que no cometa la locura de coger un coche, que no sólo es usted…
Juanjo comienza a ponerse
agresivo:
- Tú, camarero, a callar, que yo controlo. ¡Que me voy por la carretera secundaria y punto…!
Juanjo
paga el último whisky y sale por la puerta.
5 de enero del 2013,
21:45.
Raúl ya ha comprado el regalo
y vuelve de camino a casa. Su teléfono móvil comienza de nuevo a sonar, vuelve a
llamarle su madre. El hijo activa el manos libres:
- ¡Que ya estoy
mamá!… estoy en la última rotonda, me meto por la carretera secundaria y así
atajo.
Su
madre le replica:
- Tú como siempre
tarde… ¡tarde a todos los sitios!
Raúl
finaliza la conversación y cuelga:
- ¡Tranquila
mamá…que todos los males sean estos!
A escasos metros Raúl
comienza a ser deslumbrado por un coche que lleva las luces largas. El joven empieza a pitar desesperadamente, no ve absolutamente nada. Tres segundo más tarde su coche recibe un tremendo impacto. Raúl pierde el control del vehículo,
cayendo a un terraplén de más de 7 metros .
5 de enero del 2013,
22:45.
Todos esperan a Raúl en el
salón para abrir los regalos. Los padres les han contado a sus hijos pequeños,
como cada año, que los reyes magos les han dejado los regalos antes, porque su
casa está en el centro y les pilla de paso,al estar en el camino de la cabalgata.
Aurora, le
ha dejado 9 mensajes en el contestador a su hijo. Está empezando a perder la
paciencia, no entiende por qué no le coge el teléfono. Cuelga y se dirige a su
marido:
- ¡Este niño es un
mentiroso!, me ha dicho hace una hora que estaba en la rotonda...a saber donde
está.
En ese momento el móvil de su
marido, comienza a sonar:
- Sí…sí soy su
padre. ¿Cómo? ¿dónde? Pero….vale, vale, ahora mismo vamos.
El padre se dirige a su
mujer:
- Raúl ha tenido un
accidente, está en el hospital.
(El rostro de Aurora se
desfigura).
En apenas 10 minutos llegan
hasta el hospital. Un doctor con aspecto joven
se acerca hasta ellos:
- Hemos hecho todo
lo posible pero, lamentablemente ha fallecido. A parte de las numerosas
fracturas que presentaba, no hemos podido frenar la enorme hemorragia que sufría en la región
parieto-occipital. Lo siento mucho.
Aurora cae al suelo sin
pronunciar palabra. Su marido sin fuerzas, le agarra.
Horas después se persona la
policía en el hospital. Los agentes le comunican al padre de Raúl, que un
hombre ha invadido el carril de su hijo, sin tener apenas tiempo de reacción, y
cómo le envistió hasta un terraplén próximo. Al parecer los sanitarios que le
atendieron comentaron que el golpe había sido mortal. El padre preguntó por el
conductor. La policía le anunció que había triplicado la tasa de alcoholemia,
que se encontraba en estado grave, pero que no se temía por su vida.
La patrulla de policía se
despide y procede a abandonar el hospital. En ese momento, Jorge corre hasta
ellos:
- ¿Pueden llevarme
hasta el coche de mi hijo por favor?
El padre de
Raúl, Jorge, llega hasta el lugar del siniestro, situándose frente al coche en el que su hijo había perdido la vida. La policía le acompaña en todo
momento. Tras permanecer en silencio
absoluto algunos minutos, Jorge pide que le lleven de nuevo hasta el hospital.
De repente uno de los policías se dirige hacía él:
- Espere, en el
asiento del copiloto hay algo, un regalo…
Jorge se vuelve, se queda
completamente paralizado. ¿ Un regalo? Los policías al igual que el padre
quedan inmovilizados. No vuelven a la normalidad hasta que Jorge abre la bolsa
y comienza a desenvolver un paquete. El hombre sonríe tímidamente, para más
tarde ahogarse con su propio llanto. Era el jersey que había visto junto a su
hijo hace unos días. De hecho a Raúl le había gustado tanto que había decidido
comprárselo. Pero su padre no había tenido tanta suerte y no pudo hacerse con
él, porque no tenían su talla.
Junto al jersey una tarjeta
de su hijo que pone:
Parece
que los reyes quieren que vayamos los dos iguales…

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